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Clarínhace 20 horas

La psicología dice que los adultos que se calman de forma extraña durante una crisis y luego se derrumban no son fríos; fueron el niño que tuvo que mantener la compostura mientras todo se desmoronaba, y los sentimientos simplemente aprendieron a esperar su turno

La psicología dice que los adultos que se calman de forma extraña durante una crisis y luego se derrumban no son fríos; fueron el niño que tuvo que mantener la compostura mientras todo se desmoronaba, y los sentimientos simplemente aprendieron a esperar su turno

¿Alguna vez te has preguntado por qué algunas personas parecen imperturbables en medio de la tormenta, solo para desmoronarse más tarde? Este fenómeno, que puede parecer desconcertante, tiene profundas raíces en la psicología infantil y en cómo enfrentamos las crisis.

Cuando ocurre una situación de alta tensión, algunas personas mantienen una calma sorprendente. Pero, ¿qué sucede después? La investigación sugiere que estos individuos no son fríos o insensibles. En cambio, han desarrollado una defensa emocional que se remonta a su infancia, cuando aprendieron a mantener la compostura mientras su mundo se desmoronaba.

Esta reacción puede parecer admirable, pero también es un indicativo de un proceso emocional complicado. Los sentimientos que se reprimen durante una crisis pueden acumularse y, eventualmente, encuentran su camino hacia la superficie. Es un recordatorio de que la calma exterior no siempre refleja lo que ocurre internamente.

La psicología afirma que estos patrones de comportamiento se construyen a lo largo de los años. Desde una edad temprana, algunos niños son enseñados a reprimir sus emociones, a ser "fuertes" en situaciones difíciles. Como resultado, pueden enfrentar la vida adulta con un enfoque similar, priorizando la estabilidad externa sobre el bienestar emocional.

¿Por qué es importante entender esto? Porque reconocer estos patrones puede ayudar a las personas a procesar sus emociones de manera más saludable. Aprender a permitir que los sentimientos se expresen en el momento adecuado puede ser crucial para el bienestar mental a largo plazo.

Este ciclo de calma y posterior desbordamiento emocional puede tener un impacto significativo en la vida personal y profesional de una persona. La capacidad de enfrentar crisis de manera adaptativa es valiosa, pero también lo es la habilidad de conectar con nuestras emociones en el presente.

La próxima vez que observes a alguien permanecer sereno en una crisis, recuerda que su calma puede ser solo una parte de una historia más extensa y compleja. Estos patrones pueden ser desafiantes, pero también son una oportunidad para crecer y sanar.

Para profundizar en este intrigante tema y descubrir más sobre cómo nuestra infancia puede moldear nuestras reacciones emocionales, te invitamos a leer el informe completo en Clarín.

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Clarín · ✦ 24ScopeNews AI

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